Dolor_anterolateral_tobillo

La ausencia de datos clínicos objetivos –verificables, medibles- ha justificado que en la práctica, muchos pacientes con un Síndrome de atrapamiento de partes blandas del tobillo no hayan sido valorados correctamente.

El tobillo no se hincha, no duele, no se tuerce, ni falla. Sin embargo, el paciente no tiene la misma seguridad que tenia: no corre como antes, no salta como antes… A nivel deportivo, la pérdida de prestaciones es un signo que motiva la consulta al experto en traumatología deportiva.

La falta de seguridad por la persistencia del “esguince mal curado” ha provocado el abandono o la disminución de las actividades deportivas en muchos pacientes que se “conforman” con su situación de minusvalía funcional a partir de un “simple” esguince de tobillo.

La artroscopia de tobillo nos permite no solo reconocer las estructuras anatómicas involucradas en este proceso degradativo sino también reproducir en mecanismo lesional y sobretodo intentar restablecer el normal funcionamiento articular fundamentado en no solo resecar aquellas estructuras alteradas por el síndrome del roce y en muchos casos, reconstruir o retensar las laxitudes ligamentosas al mismo tiempo.

Más información

Los Síndromes de Impingement anterior de partes blandas del interior de la articulación del tobillo pueden afectar diferentes estructuras anatómicas en función de su situación

En el lado externo del tobillo:

1.- el fascículo tibio-peroneo anteroinferior accesorio (nomenclatura anatómica actual: ligamento tibio-fibular anteroinferior).

2.- el fascículo peroneo-astragalino anterior (lig. Talo-fibular anterior)

3.- la grasa y la sinovial inferior de la sindesmosis tibio-fibular (sinovial fringe)

En el lado interno, las fibras más anteriores del ligamento deltoideo (Fascículo deltoideo anterior).

El mecanismo de acción se justifica por una insuficiencia del ligamento externo del tobillo, que permite una laxitud anterolateral por incompetencia del ligamento talo-fibular anterior distendido que no controla el movimiento anteroposterior del pie respecto de la pierna.

En el signo del cajón anterior, el ligamento tibio-fibular anteroinferior roza contra el borde lateral de la polea del astrágalo, donde impronta una lesión condral significativa.