¿Cómo pasar de la sandalia al calzado cerrado?

In ORTOPEDIA by dianaLeave a Comment

Con la llegada del otoño vamos dejando atrás las altas temperaturas y la nueva estación hace acto de presencia con una climatología más suave y fresca. El cambio de hora está próximo, las horas de luz se reducen y con ellas nuestros hábitos y forma de vestir también cambian.

¿Cómo pasar de la sandalia al zapato cerrado sin que la salud de tus pies se vea perjudicada?

Lo ideal es hacer un periodo de transición en el que poco a poco vayamos recuperando hábitos de calzado invernales sin pasar de golpe de las chancletas de playa a la bota cerrada.

¿Cuál es el mayor enemigo de nuestros pies en invierno?

Durante esta etapa del año en la que las temperaturas bajan y las lluvias y humedad son el día a día en muchas zonas de nuestro país, nos protegemos antes de salir a la calle con calcetines gordos y zapato cerrado.

El problema ocurre cuando llegamos a nuestro lugar de trabajo, que si es a cubierto, suele estar ambientado con calefacción manteniendo una temperatura media de 21 grados. Es entonces cuando nuestros pies cubiertos para protegerse de las inclemencias del exterior comienzan a sufrir, ya que son pocos los que se cambian de calzado en el lugar de trabajo.

Si el pie comienza a sudar durante las 8 horas que permanecemos en nuestro lugar de trabajo y después salimos a la calle donde el tiempo es frío, dejará de hacerlo de forma brusca. Como consecuencia la piel se volverá más rígida pudiendo aparecer grietas que favorecen la aparición de hongos y micosis que transcurren con dolor y picor.

¿Cuáles son las dolencias más comunes de los pies en otoño-invierno?

Sin duda las micosis dérmicas y ungueales (hongos en las uñas). No nos olvidemos que el medio natural en el que se desarrollan estos huéspedes es la oscuridad y también la humedad, justo lo que ocurre dentro de un zapato cerrado en el que el pie suda.

También es común la presencia de callos en los dedos o planta del pie provocados en su mayoría por el uso de calzado inadecuado más estrecho que la morfología de nuestro pie.

En el caso de las mujeres es importante tener precaución con la altura del talón que se utiliza ya que las metatarsalgias (dolor en la zona de la almohadilla plantar, dolores musculares y articulares) son muy habituales.

5 consejos para una buena transición al calzado de invierno

La prevención es sin duda la mejor arma, por ello si aún no has comprado tu calzado de invierno para esta temporada es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos.

1- ¿Uso exterior o interior?

Antes de hacer ninguna compra es fundamental tener claro qué tipo de uso le vas a dar al calzado. No será lo mismo trabajar en una oficina que en un hospital o en un almacén al aire libre. Al igual que también es importante tener en cuenta si pasas la mayor parte del día sentado o en movimiento. En función de cuáles sean tus hábitos así deberán ser tus zapatos.

2- Flexibilidad en el material

En el pie existen 26 huesos por lo que la flexibilidad del zapato concretamente en la parte delantera donde se encuentran los dedos será un punto clave. Es importante elegir calzado con espacio suficiente para realizar los movimientos naturales del pie. Se desaconsejan los zapatos estrechos o acabados en punta ya que pueden ocasionar juanetes.

3- Suela estable

Estamos hablando del otoño-invierno, época de lluvias por excelencia por lo que el hecho de que la suela proporcione estabilidad y sea antideslizante puede evitar nefastas caídas además de distribuir mejor la carga en el pie.

Las suelas de goma o sintéticas son las más recomendables porque tienen una mayor capacidad de amortiguación que las de cuero.

4- Transpiración ante todo

Para no sufrir una micosis ni problemas en la piel la transpiración es básica. El cuero y otros materiales orgánicos son muy transpirables por lo que se recomienda escogerlos para el calzado. Los pies también necesitan respirar para de esta forma evitar el mal olor y la sudoración excesiva.

5- Tacón y Talón

El tacón del zapato no debe de superar los 3 centímetros de altura. Piensa que el pie es el que soporta todo el peso del cuerpo y para ello distribuye su carga entre la parte delantera y la trasera siendo el talón el que recibe la carga principal. Si el tacón es excesivo, más peso pasará a la parte delantera provocando metatarsalgias entre otras patologías.

También es importante que la zona del talón esté estable y bien sujeta para que el zapato no suba y baje al caminar así como evite torceduras.

Evitar las costuras internas, sistema de cordaje que sujete todo el pie, plantillas extraíbles en caso de llevarlas, son algunos consejos más para tener en cuenta y comenzar esta etapa otoñal con buen pie.

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