Ayuno intermitente: un saludable estilo de vida

In NUTRICIÓN by dianaLeave a Comment

Si eres de esas personas que llevan a dieta toda su vida sin demasiado éxito debido a la gran restricción de alimentos que implican o crees que ha llegado el momento de tomar las riendas de tu alimentación, el ayuno intermitente puede ser tu mejor opción, ya que no estamos hablando de una dieta al uso sino de un modelo nutricional que puedes adoptar de por vida.

Imagínate que te dicen que puedes perder peso aprendiendo a comer sin tener que eliminar alimentos concretos de tu dieta y que además ganarás energía y salud. ¿No te apuntarías? Seguro que sí, estos son algunos de los beneficios que se consiguen al practicar el ayuno intermitente.

¿En qué consiste el ayuno intermitente?

La palabra ayuno puede dar lugar a confusión ya que si bien hace referencia a estar periodos de tiempo sin ingerir alimentos, es importante fijarse en la segunda palabra «intermitente» para comprender el significado de esta forma de alimentarse.

El ayuno intermitente consiste en situar el número de comidas que hacemos a lo largo del día en un horario especifico, es decir, podemos decidir comer desde diez de la mañana a las diez de la noche dejando las doce horas nocturnas libres de alimento y así estaríamos haciendo una modalidad de ayuno intermitente conocida como 12: 12. Doce horas de alimento, doce horas de ayuno.

Si lo pensamos bien, es un método muy llevadero porque además permite flexibilidad y que cada uno lo adapte a su estilo de vida según sus necesidades. Hay muchas personas que no son capaces de desayunar hasta varias horas después de levantarse. Esto puede implicar un ayuno de más de doce horas si el día anterior hemos cenado temprano, por ejemplo, cenar a las ocho de la tarde y desayunar a las doce de la mañana. Estaremos haciendo un tipo de ayuno intermitente de 16:8, dieciséis horas de ayuno, ocho horas de alimento.

Probablemente a estas alturas del artículo, ya no te parezca tan difícil practicar este ritmo alimenticio, de hecho, tiene mucha lógica pero todavía hay más.

Con el ayuno intermitente no existe restricción de alimentos como en muchas dietas, lo único que hay que tener en cuenta es que se puede comer de todo pero de forma equilibrada.

Existen diferentes tipos de ayuno intermitente:. 12:12, 14:10, 16:8, 18:6, 24h, 48h, si bien el más practicado es el de 16:8 o el de 18:6 por ser el más llevadero y compatible con el ritmo de vida actual.

Plan de ayuno intermitente 16:8

Desayuno a las diez de la mañana, comida a las dos y merienda-cena a las seis de la tarde.

Este puede ser un plan de lo más llevadero porque la mayoría de horas de ayuno son nocturnas y probablemente estés durmiendo y evitando tentaciones.

Si prefieres cenar a las ocho puedes retrasar el desayuno a las doce, la comida a las tres-cuatro y la cena a las 8. Como comentamos anteriormente una de las claves del éxito de este estilo de vida es que lo puedes adaptar a la tuya.

¿Y no podré tomar nada durante las horas de ayuno?

Podrás ingerir líquidos como agua, infusiones, café o algún zumo sin azúcar que te paute el nutricionista.

¿No es perjudicial estar tantas horas sin comer?

Si lo pensamos en realidad no son tantas horas pero es que además hacerlo de esta manera produce unos beneficios importantísimos para la salud.

Beneficios del ayuno intermitente

Según una última y extensa revisión publicada en Science:

*Contribuye a reducir los niveles de riesgo de varias enfermedades cardiovasculares, metabólicas, inmunitarias, e incluso, revertir alguna de sus consecuencias.

*Menor incidencia del cáncer y enfermedades neurodegenerativas entre los practicantes.

*Contribuye a reducir la edad metabólica y a mejorar la neuroplasticidad.

 *Mejora de la sensibilidad a la insulina, una regulación de la presión sanguínea, o, incluso, reducir los síntomas (no curar) de la esclerosis múltiple.

*Reducción de la grasa corporal y aumento de la cantidad de masa magra (músculo). Perder y mantener peso.

*Mejora el autocontrol: seremos capaces de superar ataques de hambre que muchas veces están más ligados a nuestras emociones que a la necesidad real de comer.

*Reduce los indicadores de inflamación.

*Reduce el colesterol y los triglicéridos.

Con toda esta información merece la pena crear un nuevo hábito nutricional que no solo te ayude a perder peso sino que potencia tu estado de salud físico y mental.

Como en cualquier cambio alimenticio, es recomendable ponerse en manos de un profesional de la nutrición que nos guíe durante el proceso y nos ayude a conseguir nuestros objetivos.

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